Irak. La clave de Medio Oriente
Irak es un país de 38 millones de habitantes situado en la Mesopotamia de los famosos ríos Tigris y Éufrates. Su Historia moderna comienza con la criminal incursión británica de 1914-1921 a las provincias otomanas de Basra, Bagdad y Mosul, sobre cuyas ruinas construyeron un Estado cuyo liderazgo se asignó al Rey Hachemita Faisal I (proveniente del Hiyaz, actual Arabia Saudí).
Sin embargo se trata de una región con una Historia que se remonta a los albores de la civilización. En torno al Tigris y el Eufrates los Sumerios pusieron en pie la ciudad de Uruk, la más antigua conocida hasta hoy que hace 6000 años tenía unos 30.000 habitantes. También allí se hallaron los primeros sistemas simbólicos que se pueden calificar como escritura (cuneiforme) y el primer código de leyes del que se tiene registro, el Código de Hammurabi, impuesto por ese Rey babilónico 1700 años Antes de Cristo. Su ciudad Babilonia fue reconocida como la más espléndida de la antigüedad por fuentes persas, griegas, hebreas y egipcias.
En tiempos Islámicos allí fundó el Califa Al Manzur su capital Bagdad, cerca de las ruinas de Babilonia. Como sede del Califato Abasida, Bagdad sería la ciudad más importante de la Edad Media con más de un millón de habitantes. También en el actual territorio irakí, en las ciudades de Kerbala y Nayaf están los sitios de martirio y sepultura de los Imanes Alí y Hussein, grandes centros de cultura Islámica y lugares de peregrinación para los chiítas de todo el mundo.
El liderazgo nacionalista de Sadam Hussein Abdul Mayid Al Tikriti, jefe de la versión irakí del partido Baas, sería el desicivo en su historia reciente. Armado y financiado por el imperialismo norteamericano encararía ruinosas aventuras militares en Irán (1980-1988) y Kuwait (1991) con cientos de miles de muertes como resultado y feroces represiones a la comunidades judía, kurda y chiita que lo sitúan entre los dictadores más sanguinarios de su tiempo. Sus antiguos aliados norteamericanos lo derrotarían en 1991 imponiendo un criminal bloqueo a su población, y lo terminaron de aniquilar en 2003 cuando fue asesinado tras la brutal invasión de Bush Jr en busca de inexistentes "armas de destrucción masiva".
Uno de los países con más riqueza petrolera del mundo, también resulta ser uno de los más violentos y corruptos del planeta. Tras la última invasión norteamericana las distintas etnias y confesiones religiosas comenzaron una Guerra fraticida que se extiende hasta hoy, con influencia directa de las potencias regionales como Irán y los países árabes del Golfo, cuya disputa por la hegemonia regional dió lugar a la emergencia del Estado Islámico (sunnita) y a milicias pro iraníes (Chiítas) enfrascadas en un conflicto sangriento que combina elementos religiosos y la intención de apoderarse de recursos estratégicos.
En los últimos meses el régimen político irakí estuvo asediado por masivas movilizaciones que pusieron todo el sistema al borde del abismo, la corrupción endémica de la casta política y la violencia milicias Chiítas asociadas a Irán estaban en el centro de los reclamos de los manifestantes, cuya composición era eminentemente juvenil y anticonfesional.
Los acontecimientos del viernes cambiaron radicalmente el escenario. Tomaron impulso todo tipo de manifestaciones contra la ocupación imperialista norteamericana, que vieron el "martirio" de Soleimani y Muhandis en territorio iraquí como una verdadera afrenta a la dignidad nacional y un duro golpe a la comunidad chiita de conjunto. Los Ayathollas iraquies Al Sadr y Alí Sistani son las figuras que hoy aparecen en el centro del escenario, en un contexto de descomposición institucional que no ha permitido ni siquiera nombrar a un nuevo Primer Ministro luego de la renuncia de Abdul Mahdi hace dos meses
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